Torrejoncillo es un municipio extremeño perteneciente a la provincia de Cáceres, y que forma parte de la comarca del Valle del Alagón.
El término municipal tiene una superficie de 95 kilómetros cuadrados, y se alza a 328 metros sobre el nivel del mar, bañado por el río Alagón y algunos arroyos afluentes de este río y del Tajo; entre ellos, destaca el arroyo del Encín.
Se han construido la Presa del Portaje, el embalse de Gaudilova y otro junto a Pedroso de Acim, para abastecimiento de agua.
Torrejoncillo limita al norte con Coria, Morcillo y Guijo de Galisteo; al este, limita con Riolobos y Holguera; al sur lo hace con Portezuelo y Pedroso; finalmente, al oeste limita con Portaje.
Dentro del término municipal, e integrado en el municipio, se encuentra el poblado de Valdencín, creado por el antiguo Instituto Nacional de Colonización, entre 1965 y 1970.
La población total de Torrejoncillo ronda los 2.800 habitantes.
Historia
Su nombre viene de “Torreón pequeño”, debido al torreón ubicado en la dehesa boyal, y es famoso por su artesanía, por la fiesta de la “Encamisá” (declarada de Interés Turístico Regional), y por sus fiestas de agosto (declarados Festejo Taurino Tradicional).
La zona en la que hoy ubicamos el municipio ya tuvo asentamientos humanos desde la Edad de Bronce, tal y como atestiguan los hallazgos encontrados.
Posteriormente, también los romanos, visigodos y árabes pasaron por aquí, pero Torrejoncillo nace como asentamiento definitivo tras la reconquista cristiana, allá por el siglo XIII.
Los primeros asentamientos tuvieron lugar en alquerías de chozas o bujíos de cabreros y vaqueros que se agruparon en torno a un pequeño torreón, que daría nombre al pueblo, Torreoncillo.
La tradición cuenta que el ejército de la Beltraneja, que se encontraba acampado en esta zona, se vio forzado a abandonarla, dejando tras de sí una gran cantidad de ovejas cuya lana dio origen a la industria de paños torrejoncillana.
En el siglo XVI, en Torrejoncillo se produjo un gran resurgimiento económico y demográfico, probablemente debido a la actividad textil, que convirtió a Torrejoncillo en el mayor centro económico de la comarca.
Torrejoncillo se constituyó en municipio constitucional a la caída del Antiguo Régimen.
Patrimonio
Extenso es el patrimonio histórico que podemos encontrar en Torrejoncillo.
Entre los monumentos religiosos, destaca la iglesia parroquial bajo la advocación San Andrés (siglo XV), la iglesia de Valdencín (siglo XX), y las ermitas de San Sebastián, San Antonio, San Saturnino y San Pedro.
Otras construcciones civiles que podemos encontrar son el Ayuntamiento (realizado durante la regencia de María Cristina), la Aceña del Duque (antiguo molino harinero), el Torreón de la Dehesa, los restos del Torreón del Monte Sordo y un listado de cruces características ubicadas en distintos puntos y que señalaban las entradas del pueblo.
Festividades
Numerosísimas son las fiestas tradicionales que se celebran en Torrejoncillo, tales como “La Velá” de San Sebastián, los Carnavales, la Semana Santa, San Antonio, la romería de San Pedro o el Sagrado Corazón.
Entre todas, dos fiestas recogen la tradición de los torrejoncillanos generación tras generación: La Encamisá y las Fiestas de Agosto.
La Encamisá es una Fiesta de Interés Turístico que se celebra la noche del 7 al 8 de diciembre.
Las Fiestas de Agosto son acontecimientos basados en actos taurinos y otras numerosas actividades, como verbenas, mercados rurales y la “Fiesta del Tálamo” también conocida como «Las Cuartillas».
Antiguamente se celebraban las Ferias de Junio y las fiestas en honor de San Crispín, patrón de los zapateros.
Ambas han desaparecido, pero ha surgido la Feria del caballo y la Artesanía, el Certamen Nacional de Teatro, la Semana Cultural, Semana de la Mujer, Semana de la Tercera Edad y Jornadas para la Tolerancia.
