Oliva de Plasencia es un municipio que pertenece a la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura, e integrado en la comarca de Trasierra – Tierras de Granadilla.
El término municipal tiene una superficie de 267 kilómetros cuadrados, y se alza a 414 metros sobre el nivel del mar. Se integra en la sierra del Gordo, y está bañado por el río Jerte.
Oliva de Plasencia limita al norte con Guijo de Granadilla y Villar de Plasencia; al sur, limita con Valdeobispo y Plasencia; al este, lo hace con Cabezabellosa y, finalmente, limita al oeste con Ahigal.
El municipio cuenta con una población cercana a 300 habitantes, que se divide en los núcleos de Oliva de Plasencia y Almendral, y es conocido por albergar las ruinas de la antigua ciudad romana de Cáparra.
Historia
La “Vía de la Plata” divide los municipios de Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia, y las ruinas romanas de Cáparra (Municipum Flavium Caparense) se encuentran justamente en el centro de esta línea divisoria.
Esta ciudad data de la época de Augusto, por lo que podemos establecer aquí la fundación de lo que podría ser hoy Oliva de Plasencia.
Tras la conquista del territorio por los reyes cristianos, el territorio que hoy ocupa Oliva de Plasencia fue adjudicado a Plasencia, y se la incluyó en la sexmería del Valle y Trasierra.
A principios de la Edad Moderna, el señorío de la Oliva fue concedido a la familia Carvajal, familia noble que provenía de Plasencia.
Inés de Vargas y Trejo, la última heredera del señorío, se casó con Rodrigo Calderón, uno de los principales políticos del reinado de Felipe III. Este rey concedió a Calderón el Condado de la Oliva de Plasencia en 1612.
Tanto el señorío como el condado siempre fueron una jurisdicción de pequeño tamaño. La localidad se constituyó en municipio constitucional a la caída del Antiguo Régimen, con el nombre de Oliva.
El municipio tomó el nombre de Oliva de Plasencia en 1916.
Patrimonio
En cuanto al patrimonio religioso que podemos encontrar en la localidad, mencionaremos la iglesia parroquial bajo la advocación de San Blas, construida en el siglo XVI, en la que existe un retablo que data del siglo XVIII.
Si destacamos el patrimonio civil, hemos de mencionar el Palacio de los Condes de Oliva de Plasencia, del siglo XVII.
También destacamos la multitud de inscripciones romanas que podemos encontrar a lo largo de todo el pueblo.
Y, sobre todo, las Ruinas de Cáparra, a unos 5 kilómetros del núcleo poblacional.
Festividades
Las principales fiestas tradicionales que se celebran en el municipio son las fiestas en honor a San Blas (en febrero).
También se celebran las Fiestas del Emigrante (en agosto) y las Fiestas del Cristo (en septiembre).