Santa Ana es una localidad cacereña, de la comunidad autónoma de Extremadura, perteneciente a la comarca de Sierra de Montánchez y Tamuja.
El término municipal tiene una superficie de 35 kilómetros cuadrados, en la penillanura trujillano-cacereña, rodeado por la Sierra de Montanchez, la Calamocha, la loma “la Barrera del Brujo” y el arroyo Gribanzos.
Limita al norte con Ruanes, Trujillo y La Cumbre; al sur, limita con Robledillo de Trujillo; al este lo hace con Ibahernando y, finalmente, al oeste limita con Salvatierra de Santiago.
La población de Santa Ana no alcanza los 300 habitantes.
Historia
Poco se sabe del momento en que Santa Ana se fundó, ni cuál fue el motivo.
En la zona donde hoy se ubica el pueblo hay restos de la Edad de Hierro, lo que demuestra que hubo asentamientos humanos desde antiguo.
También existen restos prerromanos, musulmanes y judíos, por lo que podemos suponer, como pasa con otros municipios de la comarca, que el pueblo surgió tras la reconquista de las tierras por los ejércitos cristianos, y que la repoblación se llevó a cabo por la Orden de Santiago.
A finales del siglo XVI, el municipio se denominaba Aldea el Pastor, y formaba parte de la Tierra de Trujillo en la Provincia de Trujillo.
Santa Ana se constituyó como municipio constitucional a la caída del Antiguo Régimen.
Patrimonio
Entre el patrimonio histórico religioso que podemos encontrar en el municipio, destacamos la iglesia parroquial bajo la advocación de Santa Ana, edificio del siglo XVI, de estilo barroco, que cuenta con un retablo del siglo XVIII.
En cuanto a obra civil, se conserva la Casa de Pizarro, construida en el siglo XVI y perteneciente a los Pizarro-Carvajal, descendientes del conquistador de Perú, y un molino a orillas del río Gibranzos.
Festividades
Las principales fiestas locales del pueblo son el Martes de Carnaval, la romería de la Virgen de la Dehesa (tercer sábado de mayo) y las fiestas patronales en honor a Santa Ana (a finales de julio).
